Ilustración de entrada: Juanito dormido [de la serie Juanito Laguna](1978), Antonio Berni

La forma del poema y sus cortes de verso pueden verse alterados en la versión para celular

Poemas de Emanuel Elías Sánchez

FEBRERO

Calibrar el cuerpo entre la sombra de Corrientes a las 3 PM
y el subte línea D sin ventilación.
El sudor no es un desperfecto.

Si la boca está seca como hormigón
y la lengua pesa más que el DNI vencido,
tomar agua de la canilla.

Aplicar protector solar factor 30
o parecer un tomate
en la foto del documento nuevo.

A 38 grados
los cuerpos se pegan
pero nadie quiere abrazar.

Cuando el aire acondicionado no existe
aprender a dormir de costado
sin tocar nada.

Este cuerpo no tiene garantía
ni servicio técnico.
El manual de instrucciones
se perdió hace años
o nunca existió.

BÚSQUEDAS

cómo saber si mi gato me odia

La pantalla me ilumina la cara
como un velorio.
El autocomplete me conoce mejor
que mi terapeuta:
síntomas de
cuánto dura
es normal que
Mi historial de búsqueda
es una radiografía.
Google sugiere
cómo dejar de pensar en alguien que no te quiere
pero yo escribí
cuántas pastillas de ibuprofeno puedo tomar
El algoritmo me ofrece
artículos sobre el duelo.
Yo solo quiero saber
si este dolor de cabeza
me va a matar
o si tengo que ir a laburar igual.
3:47 AM.
La barra de búsqueda parece un confesionario.
Yo le confieso al navegador de incógnito
lo que no le digo a nadie:
cómo saber si estoy deprimido
o solo cansado de todo
Enter.
Dieciocho pestañas abiertas.
La luz azul de la pantalla.
Mañana es lunes.

ANOSMIA

Perdí el olfato un martes.
No fue dramático:
el café de la mañana
no olía a nada.

Pensé que era el café.
Compré otro.
Tampoco.

Después vino lo raro:
cocinar sin saber
si la cebolla se quema,
el gas abierto como una amenaza invisible,
los perfumes convertidos en líquidos de colores.

Lo peor no fue eso.
Lo peor fue darme cuenta
que la memoria
se construye con olores.

El olor de tu campera
cuando volvías de la calle.
El olor del patio de mi abuela.
El olor del miedo en un pasillo de hospital.

Ahora todo eso
es un archivo borrado.

Trato de recordar
cómo olía tu pelo después de bañarte
pero solo veo agua cayendo.

La comida es textura.
La ciudad es ruido y forma.

Tu ausencia
sigue siendo ausencia
pero sin olor
es como si nunca hubieras estado.

TICKET FISCAL

Leche, $890
pan, $650
y tu boca que no tiene
precio de góndola.

En el reverso del comprobante
escribí un poema
que dice:
la inflación del deseo
no se mide en pesos
pero la cajera
no lo vio.

El papel térmico
se borra con el sol.
En tres meses
este ticket va a ser
una hoja en blanco.

Como la memoria
de lo que costaban las cosas
el año pasado.

Como tu número de teléfono
que anoté en una servilleta

y perdí.
Guardo los tickets viejos
en una caja de zapatos.

Facturas de cosas que ya no existen,
precios de un país
que cambia de nombre cada mes.

A veces los leo
como quien lee cartas de amor
de alguien que ya murió.

Tomate, $350
Cigarrillos, $1200
Total:
Y abajo, con lapicera:
¿Cuánto cuesta olvidarte?

NOMENCLATURA DE LA CONSTRUCCIÓN

En la obra le dicen minga
al trabajo que se hace entre todos
sin cobrar.

Mi viejo hizo varias.
Le ayudó al vecino con el techo,
al primo con los cimientos,
al cuñado con la losa.

Nadie le devolvió ninguna.

Hay palabras que solo existen
en el lenguaje de los que construyen:
el plomo es la pared derecha,
la plomada es la herramienta,
estar en plomo es estar bien.

Ironías.

Hacer el jale
no tiene que ver con trabajo
sino con ajustar las ventanas
para que cierren.

Mi viejo nunca pudo
ajustar nada.

Las paredes de nuestra casa
quedaron sin revocar
durante años.

La chapa del techo
silbaba con el viento.

Pero conocía cada término:
contramarco
dintel
viguetas pretensadas

Palabras técnicas
para una casa
que nunca se terminó.

Ahora que él no está
la casa sigue igual.

Y yo sé cómo se llama
cada grieta.

REVOQUE GRUESO

El maestro mayor dice que la lechada
se hace con tres partes de arena
una de cal y el agua justa
para que no chorree.

Yo aprendí a mezclar cemento
los sábados que mi viejo no tenía laburo.
El pastón es como amasar pan
pero con las manos rotas.

En la casa a medio hacer
las paredes respiran. El revoque grueso
tapa las grietas donde entra el frío
y también los gritos.

Todavía me acuerdo del olor:
polvo de ladrillo, transpiración,
el cigarrillo que colgaba
de la boca del oficial.

Ahora que vivo en un departamento
con paredes lisas y pintura de fábrica
extraño la textura áspera,
el error visible del taloneo.
A veces paso la mano por la pared

y no siento nada.
Como si nunca hubiera estado
en construcción.

GEOGRAFÍA DEL INSOMNIO

Palermo: la música del after
que sale a las 8 AM
cuando vos entrás a laburar.

Constitución: las sirenas
que nunca llegan a tiempo.

Flores: el perro del 4to B
con su horario propio.
2 AM, 4 AM, 6 AM.

Liniers: los trenes que frenan
justo debajo de tu pieza.

Retiro: la terminal
que es un país que no cierra.

Lugano: el silencio
que da más miedo que el ruido.

Villa Crespo: el ventilador
que hace un ruido
como si algo
fuera a romperse
en cualquier momento.

Cada barrio tiene
su banda sonora de mierda
y nadie duerme bien
en ningún lado.

FORMULARIO

Nadie te explica
cómo se llena
el formulario del monotributo
mientras te estás desintegrando.

Actividad: poner freelance
o poner todo lo que puedo

Ingresos brutos: restar
alquiler comida remedios
la suscripción de Spotify que no cancelás
porque es lo único que te queda

Categoría: marcar insuficiente
aunque no figure
Presentar antes del 20.
Olvidar antes del 21.
Repetir el mes siguiente.

Nadie te enseña
que hay formularios peores.

¿Estás bien?
(opciones: sí / no / preferí no contestar)

¿Qué querés ser de grande?
(campo obligatorio)

¿A quién llamar en caso de emergencia?
(dejalo en blanco)

Los formularios de la vida adulta
vienen sin instructivo.

Y si te equivocás de casillero
no hay corrector.

GRUPO FAMILIAR

El grupo de WhatsApp se llama
Familia ❤️
pero nadie puso el corazón.
Lo puso el celular.

Tía Marta manda
cadenas sobre el agua con limón.

Papá manda fotos
de la parrilla los domingos
que no fui.

Mi hermana
lee pero no responde.

Yo silencio las notificaciones
pero igual las veo todas.

El reenviado muchas veces
es la herencia:
videos de Mafalda,
chistes de suegras,
fotos de bebés de gente que no conozco.

A veces alguien escribe:
che, ¿vieron a la abuela últimamente?

Cinco ✓✓ azules.
Ninguna respuesta.

El sticker de Gardel
significa después hablamos.

El audio de cuatro minutos
de mi vieja
significa que no va a escribir,
que quiere que la escuches
aunque digas que tenés reunión.

Hace tres meses
que nadie manda nada.

El último mensaje fue de tía Marta:
Feliz Año Nuevo familia

Casi trescientos miembros.
Tres personas conectadas.

DIARIO DE BASURA

Lunes: dos envoltorios de Toddy,
una factura de la luz que no abrí,
el papel donde anoté tu teléfono.

Martes: la mitad de un sándwich,
tres colillas,
una remera que tiene una mancha
que no sé de qué.

Miércoles: el prospecto de un antidepresivo que no tomo,
cáscaras de mandarina,
un CV impreso que nunca mandé.

Jueves: restos de fideos,
una servilleta con rouge,
el ticket del subte
del día que nos vimos
y no pasó nada.

Viernes: una botella,
otra botella,
el corcho de la primera.

Sábado: todo lo que sobró.

Domingo: pelusa del ombligo,
tres pelos de cana,
un papel que dice
tengo que cambiar
pero no dice qué.

La basura
es la biografía
más honesta
que voy a dejar.

Cada lunes
borro todo
y empiezo de nuevo.

El tacho
es el único testigo
que no juzga.

Emanuel Elías Sánchez es estudiante avanzado de la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Su trabajo literario se nutre del género fantástico y la ciencia ficción, perspectivas que le permiten abordar la realidad social y las historias humanas a través de una lente que fusiona la tecnología con el análisis narrativo.

Entre sus producciones recientes se destacan las obras “Nueva Venecia” y “Despertar”; asimismo, es autor de “República Olvidada”, relato con el que obtuvo el primer premio en el certamen “Memorias de Cromañón” organizado por la Provincia de Buenos Aires.