Ilustración de entrada: Luna llena en La Pampa (1956), Laura Mulhall Girondo
La forma del poema y sus cortes de verso pueden verse alterados en la versión para celular
Poemas de Ana Rocchi
ARCABUCEROS
La iglesia en penumbras
Un aleteo en las alturas
El arcabucero apunta
La puna espera afuera
La puna arde afuera
Muerto, desplumado, abierto, lavado
¿Uriel? No se distingue
El brocado blanco, el sombrero
Las flores al oleo
El incienso repele y protege
La penumbra recoge el silencio
Carne suelta, holgada, bien cerrada
¿Son nueve o eran doce?
Para ellos sólo siete
Un rayo de sol rompe el adobe
La puna roja, la puna en llamas
¿Salamiel o Eliel? No se distingue
Cuando los huesos se hayan tostado
La sangre viene de Cuzco
El marqués, el cobarde
La puna ya se aquietó
Un aleteo en las alturas
¿Rafael? No se distingue
Se cava un hoyo en tierra limpia y húmeda
EPÍLOGO
Al asno le hablo
¿Es Dios? Rumia pastos verdes
No mira, me espera
Un estetoscopio enrosca su cuello
¿Quién deambula tan tarde en la noche?
Margaritas negras enfilan el techo
Las aspas se aquietan en el río pantano
Siento en el aire una orquídea extasiada, una cruz
Golpean la puerta
Al momento de mis ojos fijos
Al momento de mis ojos blancos
Buscando, buscando
Una razón
La razón
Todas las razones
Golpean la puerta
¿Y el asno?
¿Era un asno de marfil o un fauno de ébano?
No hay pasto en el piso
Una alarma suena en ojos fijos
Una alarma suena en ojos otros
Los blancos invaden
Me tocan, como lejos
Buscando, buscando
Ellos
Yo
Me sueltan al aire inútil
El asno en el rincón
No mira, no me mira
Lo busco
Buscando, buscando
La razón
Una razón
Todas las razones
¿Los blancos?
El asno
O ellos
O yo
¿Oyó alguien?
¿Qué es ese crujido?
El postigo de una escalera que revienta
¿Quién deambula tan tarde en la noche?
Siento en el aire una orquídea extasiada, una cruz
¿Era un asno de marfil o un fauno de ébano?
¿Oyó alguien?
Como lejos, justo a la mitad de la sombra
Como lejos, justo en la sombra total
Como lejos ¿era Dios? Rumiaba pastos verdes
LOS PERDONES
Sus manos mariposa escaparon
Con los búfalos
Con los arces, los nenúfares
No hay heridas ni consuelo
No Sé No Sé
No perdoné el abandono
Sus manos mariposa escaparon
Infanta espantapájaros desvalida
No hay heridas ni consuelo
No tanto mi querida
Los ojos esquivos, los brazos cruzados
Todo yerto vos
Toda mar muerta yo
Infanta espantapájaros desvalida
No hay heridas ni consuelo
No perdoné haberse muerto
Durmiendo, soñando
Invierno y aún cantan los pájaros
METRÓPOLIS
El buche vacío
Sueña banquetes
Sueña calor
Los huesos tiritan
Falta piel. Sobra piel
No hay estrellas
Son luces de neón
La culebra nace en la madrugada
La calle no es camino
Una rata paseandera
La vida es un hoyo en la vereda
Es cemento, baldosa y brea
Ser al ras del piso
La culebra mata en la madrugada
Sueña banquetes
Un tazón reparador
El asfalto es serpiente sin destino
Una sirena amenaza lejos
La osamenta se acurruca
La culebra avanza, retoza, danza.
TRIUNVIRATO
Susurro Vos
Susurro Yo
¿Y ella?
Grita nosotros
Grita ustedes
Nosotros no
Ella no
Yo no
Vos yo ella
Ella vos yo
Nosotros, no
¿Tal vez ella?
¿Tal vez yo?
¿Y nosotros?
Nosotros, no
Ya no yo
Ya no ella
Ya no vos
Nosotros
No
No
No
Ninguno
Ni
Ella
Ni
Yo
Ni
Vos
Yo Yo
VoVo Vos
COCINAR
Freír las habas, el cuenco y el mortero
Salar la luna, el arado y el fusil
Blanquear el lucero y el camposanto
Parir un jabalí y un ciprés
Verter el aullido con agua bendita
Tapar de olores y de turquesas
Batir el anís y el azabache
Morder la nube y escupir
Rallar el cielo y el limonero
Descansar la masa, el hombro y el hombre
El hombre, el perro y el cangrejo
Dormir el hojaldre con abanico
Desperezar las legumbres, oxidar
Acariciar el mortero, que baile
Danzar las manoplas parturientas
Untar la brea en el almizcle
Luego de una noche de luceros, probar.
Ana Rocchi es argentina, Licenciada en Ciencias de la Comunicación y periodista, egresada de la Universidad de Buenos Aires y Crítica Gastronómica. Actualmente cursa la Maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional de Tres de Febrero y reside en Buenos Aires.