Ilustración de entrada: Le bain de Vènus (El baño de Venus) (ca. 1908-1913), Odilon Redon
La forma del poema y sus cortes de verso pueden verse alterados en la versión para celular
Poemas de Adriana Grosso
Junto a la ventana
difuso
no por eso menos
lacerante
saber que ya no
está
abriendo la ventana
tomando un té
detrás del vapor
difuso
de la taza
mordiendo
el jugoso durazno
de la vida
Lluvia
cuando llueve
Amelia cruza el patio
alas abiertas
los brazos
niña madre
abuela
pisa
pisuela
se balancea
pisa
y elige
como en rayuela
el caminito
que al cielo lleva
en equilibrio
cuerpo alas pie
“al cielo
llegaré”
Equilibrio
con torpeza imito
el equilibrio
exacto
la cifra precisa
que tanto
quisiste
sin acertar
repito
pasos gestos maniobras
que detesté
– imposición
capricho –
y que amo
tanto
en la precisión
apasionada
en la fina exactitud
persiste
tu cuidadoso amor
Sería más delicado
Sería muy delicado de tu parte
borrar algunas horas
inventar otra palabra
abrir los ojos
inocentes
mientras me acerco.
Sería más delicado de mi parte
dibujarte sobre el agua
tejer hebras de viento
apagar nocturnas
luces
mientras espero.
Sería más delicado
– mucho más-
encontrarnos
a medio camino
de tu casa a la mía
entre la playa y la fragancia
del pinar
Tormenta
lo que se anuncia en silencio
se anuncia con más fuerza
Alejandra Kamiya
tersura de tierra y cielo
algo vibra
en el campo en el cuerpo
algo
que no llega
y quisiera ser
queja relincho vuelo huida
olor a lluvia ajena
silencio violeta azul plomo
en el pecho el aire pesa
luego
ramalazos de viento encabritado
demonio áspero
seco
de arena
¿es buena o mala la tormenta?
quién lo sabe
es cierta
Un sueño
entre los dedos
de los pies que se hunden
sube
la zozobra
del barro frío
sube
hasta las rodillas
hasta el pecho
la congoja
del limo
una mano blanca
inútil luz inasible
no llega
al rescate
Con los ojos cerrados
Con los ojos cerrados
me ves mejor
María Rosa Yorio
los oídos dicen
viento siempre
del oeste
la espalda
húmedahelada
descanso
dice
las mejillas duras
-turba y barro-
un milagro de sol
aquí yo me siento
muy muy bien
aunque me peguen
me cague
de hambre
me siento
muy muy
bien y sé
albatros gaviotas
FN FAL FAN MAG
pastos cortantes
caranchos
ahora sé
que todos son igual a mí
Madre con foto en la mano
¿Lo vio?
un muchacho así
casi
niño
no estará
ahora
tan limpio
tan sonriente
con esa medalla
sol de metal triste
en el pecho
habrá muchos
parecidos
pero este
carne de mi carne
luz de mis días
este
mire bien
robaba uvas al vecino
escondía el cuaderno
en la leñera
por eso creo
quería ser
no tuvo tiempo
qué puede saber
usted
con esa sonrisa
bien afeitada
saco campera maletín
acaso sabe de
los que dejaron
mano ojos pie
en el campo
en el hospital
en el frente
algo sabe
de los perturbados
que no recuerdan quiénes son
que no reconocen a las madres
buscadoras de tesoros
para volverlos
a ellos
a ellas
a la casa
al pan escaso de la vida
Oblivium
sobre el alumbrado
incompleto de la plaza
unas estrellas chiquitas
faltan adoquines
hay agua
en el cordón de la vereda
el tacho de basura
está volcado
en la esquina
botellas vacías bolsas
de nylon latas de cerveza
el viento del sur
las confunde
ni una moto ni una
bici de delivery
todavía no clarea
arma su montón prolijo
de noticias
el diarero
todo pasa y se olvida
Adriana L. Grosso (Buenos Aires, 1960).
Se recibió como Profesora en Letras Modernas (UBA), hizo la especialización en Literatura Infantil y Juvenil (UNSAM) e integró talleres literarios coordinados por Gloria Pampillo, Maite Alvarado, Nicolás Bratosevich. Ejerció como docente de Nivel Medio en colegios del AMBA.
Actualmente ejerce como profesora en el Nivel Superior, coordina un grupo de escritura creativa y participa de los talleres Iris Rivera y Mariana Finochietto.