Ilustración de entrada: Paisaje con las ruinas de la Abadía de Rijnsburg (1645), Aelbert Cuyp

La forma del poema y sus cortes de verso pueden verse alterados en la versión para celular

Poemas de Noel Buenosayres

*

Vi tu corazón
a las 4 de la mañana
En la oscuridad
Vi cómo brillaba
Lo sostuve en la palma de mi mano
Vi tu dedo índice iluminado
Buscaba al viento una señal.
No significa nada
No significa nada
No significa nada

 

*

“¿Tus palabras no atraviesan las paredes? / Modifica tus palabras”.
Vicente Luy

¿Dónde estás Vicente?
Necesito el relámpago de tu voz
hablándome a través de las décadas
Dónde está tu huella de libro marcado por mil partes
lleno de mis banderas de asombro?
Te necesito esta noche de viento salvaje.
Qué desesperación buscarte por toda la casa,
desandar mil pasos para encontrarte,
solo hay un reflejo turquesa que
no termina de materializarse en ningún lado.
Dejá de sufrir, Vicente, vení,
yo te invoco a la vida en esta noche perpleja
convidame de tu copa de literatura honesta
llename de proyectos de palabras ambiciosas,
empapelemos la ciudad con un bolero noventoso,
con proclamas a todes les poetas del conurbano!
Llenemos las calles de poemas!
Que el viento helado ceda en mil tardes cordobesas,
que nos encuentren abrazados bajo un árbol
leyendo
poemas
Vení, Vicente,
“puntual como un proyectil”
hacé que la primavera venga
cargada de poesía.

 

*

sacamos mil fotos del conurbano

un chico se asomaba, la luz
acaramelada del atardecer,
en una ventana bajo el alero
mirando a su perro
que miraba al sur
una casa de tres pisos
donde vive una señora
y arriba su hijo
y arriba su nieta
regalándole mil macetas al sol

una hamaca entre avenidas
baila de contenta…
dos zapatillas tiradas, vacías,
Llamaron al duende de la coca-cola

Una capilla con un arco gigante
Llena de adornos y carpetitas,
Esconde a dos señoras que
Rezan fuerte y repiten su rosario
Como si fuera el último día de este mundo.

un caserón menemista
un chalet americano
y una calle curva
adornada de jardines rectos
prolijos
nadie jugó ahí

 

*

Eucalyptus
(del griego: ευκάλυπτος,
eukályptos, que significa ‘bien cubierto’,
refiriéndose a la semilla en su cápsula),
es un género de árboles (y algunos arbustos)
de la familia de las mirtáceas.
Es considerada una especie exótica,
como vos,
amiga.
¿Qué hace un eucalipto en Córdoba?
Su principal utilización es en monocultivos
forestales para la producción
de pulpa de celulosa
para la industria papelera.
Como vos,
amiga.
Pero
en vez de papeles
lo tuyo son los poemas.
¿Te imaginás
a Sarmiento
trayendo en sus manos
de Oceanía
unas semillas
para llenar nuestro país
de hojas plateadas?
Una exótica invasora
pero ya adaptada a nuestro
ecosistema.
Igual que vos,
amiga.
Exóticamente entraste a mi vida,
eróticamente, dice el autocorrector
y es cierto,
amiga.
Desde que prendiste esa chispa,
jamás se apagó ni apagará.
Deseo que tu semilla
se mantenga siempre a
resguardo,
eucalyptus,
bien cubierto,
ser tu cápsula,
mantenerte a salvo con mi cáscara,
y abrazarte siempre,
amiga.

*

Yo, toda guardapolvito blanco
Chicata y aplicada del primer banco
Galletitas Manon en el bolsillito de adelante…
Vos siempre un ruido, cabeza mirando al techo
Tus omóplatos bailando contra el respaldo de la silla
Yo siempre mano levantada,
Vos siempre mirabas el patio chiquito por la ventana.
Hasta ese día en que trenzaste tu pelo,
Una más de tus rebeldías,
Mostrar que esos rulos podían ser algo más que un nido de ideas escandalosas,
Una trenza inesperada
Una trenza de puro aburrimiento
Una trenza cual Rapunzel, esperando para descolgarte de esa clase
que solo ofrecía categorías y nombres propios…
Ese día te vi de verdad
ese día supe que debajo de esa melena
latía el fulgor de tus ojos color miel.
Desde ese día quise sentarme al fondo
Aunque no viera las hormiguitas del pizarrón
Aunque no escuchara ni un poquito la explicación
El verdadero conjunto de Benn eran nuestras manos inquietas.
Desde ese día supe que la poesía podía vivir fuera de los libros
Que la poesía era el juego que vos guiabas
Imitando a los pájaros del patio lleno de arena
Desde ese día supe que quería que me invites a todos tus juegos
Aunque nunca volviste a trenzar tu pelo
Para que no te retaran más por correr siempre los límites,
Para que cumplieras con el rol asignado, en la fila correspondiente,
Sin ser obediente fuiste sagaz,
Supiste esquivar a tu manera los moldes de pupitres y divisiones,
Y yo aprendí la lección más importante,
Lo salvaje sabe camuflarse

 

*

Nunca vimos pasar un zorro
por delante nuestro.
A veces las cosas que
creíamos felices
están desfasadas,
desacompasadas.
Sacabas fotos al atardecer,
a mis espaldas
Y yo sacaba hacia un atardecer distinto
Fuga de árboles hacia la llanura.
Como una maldición gitana,
Que si tiene efecto se queda para siempre,
Espero poder abrazar tu espalda rota,
Engolosinar de palabras y recetas inventadas
mil atardeceres más,
Cada uno desde su ángulo,
Buscándole la vuelta al enriedo,
atrasando en el lente
Y en el lenguaje,
Y estar donde haya que estar,
si hay que darte la manito.

 

*

Muchacha de otoño

te vi acariciar una hoja
perder la lupa
me contaste los secretos
que se pueden leer en
las alas de una polilla

Sé que amás cómo se conectan
los filamentos ramificados del micelio
por debajo de la tierra
escribiendo poemas que todavía
no sabemos leer

Señalaste cómo se enreda
la ipomea alba
acariciando la vera del río
casi hasta hacernos chocar los ojos

Amo que persistas con
tu suave fuerza
contra las piedras y cascotes
para hacerle un hogar
a ceibos y talas

tendremos siempre este conjuro
para que se multipliquen las tardes
de horizontes verde río
y florezcan nuestras manos
de mar y bosque

 

*

Ahora que los días son más cortos,
Hagamos un pacto de invierno.
Que tu abrazo me guarde
Cual semilla.
Disfrutemos la quietud
como se acurrucan las raíces
esperando el reverdecer.
Que allí donde parece todo muerto
El calor aguarda aún
Bajo tierra,
Bajo siete capas de mantas bien mullidas.
Por eso le damos alimento
y cobijas
a esta tierra negra
a la que le hemos regalado
las mil hijas del otoño.
Vamos a dormir,
Aprovechemos este viento
Que ronronea helado
Tras las ventanas.
Encontremos tardes
De siestas enroscadas.
Hagamos tecitos y poemas,
Sopas, rondas y fuego tibio
Hagamos una danza para encontrarnos,
y que empiece pronto
la invocación a la primavera.

Noel Buenosayres es una poeta de la zona norte del conurbano bonaerense. Profesora y Licenciada en Lengua y Literatura, trabaja como docente en escuelas secundarias y en formación y capacitación docente. Es voluntaria en la Biblioteca Popular de Escobar y la Reserva Natural de Ing. Maschwitz.