Ilustración de entrada: Atalanta Fugiens (1998), Luis Luna
La forma del poema y sus cortes de verso pueden verse alterados en la versión para celular
Poemas de Daniel Guerra Roncancio
Un güero se cuela por el techo metálico
I
Bondiola, carne de cerdo,
no dejes de escribir
atento,
la marrana puso
los huevos
a cortar las cebollas que la nana se fue
y la sombrilla,
afuera la lluvia, nieve.
Esto es apenas una imitación,
un gesto
como tratar de hablar en inglés,
pronunciación incorrecta
como querer estar en un lugar
obligarse a pertenecer.
Atención,
atentos al ritmo
la cadencia que todo lo trae de vuelta
al juego
qué más sino el juego
la apuesta
emoción visceral que corroe tu entraña
la comida está casi lista
en los subterráneos se esconden de las bombas
esas nubes parecen misiles
y mi amor perdido está quieto en ese mar
en calma.
Como quien sabe que llega a un puerto desconocido
y desconfía de quien se acerca con buenas intenciones
hablar por hablar
callar por todo lo demás
carne de cerdo
aquí no comemos.
II
Leonor van Damme
había dicho
ese era su nombre.
Como una leona, como nuestra señora
nadie entendía muy bien
los reflejos de sus espejos
cubrían más de lo que mostraban
en su gran palacio habían siervos ciegos
los días duraban mucho más
y uno se llenaba de aburrimiento
donde Leonor van Damme.
Su castillo se derrumbaba de a poco
tanto que las paredes desprendían arena
y todos los días alguien tenía que limpiar
de adentro hacia afuera.
Con esa misma arena hacían los espejos
donde su hermano Leo les Hommes
que también era carpintero.
Leo era él, Leonor ella
todos descendían de leones
pretendían domarlos de pies a cabeza
cuando eran días de ferias
cuando llovía y cuando no
en todo momento pretendían
ser algo que no eran
esa familia que se caía de a poco.
Incluso Leo trabajaba en la ciudad
para pagar las deudas de su familia
venida a menos,
tenía que mantener esa fachada
aunque se cayera a pedazos
la soberana puerta
que no era más puerta.
Hay un chance de que ellos
no sean más ellos.
III
María limón
que linda te ves en ese vestido marrón
el alcohol y él me pide plata
la lana ya fue trasquilada
te explican dónde queda el castillo, San Jorge
tienes diez minutos y nos vamos
en el carro
o en el avión
tienes diez minutos
y nos vamos
No quiero irme de tu lado
y se me hace difícil la idea de irme pronto
en el invierno
no nos volveremos a ver
vestido marrón
vinho verde, vino marrón
destapa esa botella cabrón
pinche cabrón
Dónde estabas tú cuando te necesitaba
pinche marrón, ¿do estaba tú?
IV
Es que era un tiempo en el que había anulado todo,
bajaba de forma infinita como si fuera suya la inmortalidad
y pudiera aprender miles de artes humanas
pero después,
no ahora, nunca ahora.
Nuestro tiempo sería el venidero, si es que llegaba a pasar,
o nos sacudían las bombas y el veneno
calidad deficiente del aire, mejor no salga de casa,
quédese frente al aparato, ordene, IA.
Cuando me dijeron que tenía que pensar así
yo no le puse mucho cuidado a lo peligroso que era
acostumbrarse a los monstruos de la televisión
porque cuando algo real pasaba mi corazón se aceleraba
tan desacostumbrado que estaba a los peligros verdaderos
era solo un cachorro recién nacido pidiendo refugio.
Las reglas de juego están cambiando
si mi canto quiere decir algo es que está incómodo
con la jugada que hay,
porque somos todxs, aquí
descontrolados y controlados en las manos,
con las manos
salgamos a tocar madera, a ver si se nos pasa
el letargo
este sueño malvado que hemos visto muchas veces
nombres de héroes en placas, estatuas de mármol
como si este universo fuera la celebración de una guerra eterna.
El niño se acuesta bajo una dosis diaria de pantalla
justo antes de cerrar los ojos ha visto mil videos
no recuerda ninguno
y su mente disparada a todos lados
que ya no sabe dónde se encuentra
tranquilo que el tiempo es tuyo, le dicen para calmarlo.
V
Llama una voz que suena parecida
escucha a quien te dice: un grillo, dos grillos,
escucha
ese sonido galáctico que se prende y se apaga
cuando dejamos abierta la nevera
en medio de la noche y la luna alumbra
redonda memoria de los animales que buscan la luz
tantos bichos pequeños que siguen ahí
hasta que se apague, nos apaguen
Ayer me dijeron que era como el juicio final
que había que esperarlo
mientras tanto
luchar con las herramientas que tenemos a mano.
VI
Gatico quiere salir a la lluvia
últimamente suele llegar mojado a la casa
luego del trabajo apaga la televisión y se sienta a jugar ajedrez
ha tenido muchos problemas, araña la ventana
esperando que le abra
no puedo con su impaciencia,
a veces lo dejo esperando un rato
pero eso hace que su jefe lo regañe por llegar tarde
las horas del gato son perfectas,
él sabe cuándo salir, a qué hora tiene que comer y a dónde ir al baño.
Me da miedo que un día quiera hacerse pasar por otro
que llegue todo perfumado, con su corbata alineada
que decida lanzarse a la presidencia junto a un candidato tirano.
Luego se me quita,
lo oigo ronronear con todas sus fuerzas
no puedo dejar de creer en él
sé que llegará pronto porque empieza a oscurecer
pero quizá hoy no
la luna llena.
VII
Un cuaderno de la noche y de los días
algo de olfato para lo que está quemado
lo que está a punto de quemarse
lo que se secó.
La falta de agua no es por la tierra.
Repita:
la falta de agua no es por la tierra
esto fue un adelanto
de su siguiente programa
ya puede seguir
espere
espere un momento
ya casi termina.
Daniel Guerra Roncancio es creador, periodista y realizador audiovisual. Su trabajo se ha centrado en reportear y entender dinámicas sociales y culturales relacionadas con prácticas rurales.
Hace parte del colectivo Círculo Espeletia (Liquen audiovisual), dedicado a crear producciones audiovisuales sensibles con un enfoque ambiental y social.
Daniel ha publicado en medios como La Cola de Rata, Climate Tracker, Mongabay, Distinta Mirada, y ha participado en fanzines principalmente en Colombia.