Ilustración de entrada: Los juegos del amor y del azar (1963) por Jorge De la Vega

La forma del poema y sus cortes de verso pueden verse alterados en la versión para celular

Poemas de Melisa Carrasco

hubo ánimo de escribir el poema universal
ese que nombrara a todas todas las cosas
y no dejara fuera la habitación de la araña
ni el color de ninguna gotera

hubo ánimo de escribir el poema universal
pero saltaron los cachivaches de la memoria
se nubló un poco la cosa de una nube clara
superpuesta sobre otra como un lente

hubo ánimo de escribir el poema universal
dijimos hágase el poema
y el poema nos cagó encima

hubo ánimo de escribir el poema universal
un poema que
un poema que
atravesara todas las formas del amor
el fuego de los deshielos

hubo ánimo de escribir el poema universal
uno redondito rechoncho sobrealimentado
la mejor versión del fin de los tiempos
el centro de la torta
el chiche que acompañaría nuestro apellido
una vez muertos
que hablaría de nuestra profundidad
y los pozos donde bajamos baldes
hacia ningún agua

un poema que se desvistiera lento igual
que el corazón de la cebolla

 

las últimas horas

yo voy dibujando casas por el camino
tengo los nervios duros
la boca hecha pasta
cinco lápices en cada mano
tú quieres casas en el papel
una casa de una puerta
y cuatro ventanas como la mía
ofrece cuatro modos de beber el día
solo uno de vivirlo
una casa sin puertas
y sin ventanas es el mundo
creo que en algún momento que no recordamos
hemos entrado a esta casa
y ya se nos hizo imposible salir
una casa, dos puertas, sin ventanas
es donde pasan sus últimas horas las plantas
ajenas de todo impulso, de toda aspiración
lugar donde transitan
los enfermeros que las atienden
quienes al salir sirven a la vida
y al entrar rinden culto a la muerte

 

La cárcel augura un plato mejor esta noche.
Aquí morimos en pandura.
Oigo romperse la textura final del día.
La oigo entre migajas de algún cuerpo caído entre sus premios.
Insectos frotarán sus manos, reconstruirán así sonidos anteriores
a la creación del hombre. Todo era música de ebullición, fábrica
de burbujas. Hora será aquella que menos favorezca la aparición
de luminarias celestes. Luz será la de mi calle, la de cuenta impaga
la del quiosco esquinero, periódico común de abortos y obituarios.
Olerá a herbario salvaje recolectado cuatro am por ardillas hipertróficas
de mi pesadilla más ahogada. Concebiré viscoso al poema. Nadie
podrá decir tiene pene o vagina. Imitaré a las orquídeas
en su multiplicidad. Peinaré al poema, haré que acabe
su rosa fermentada. Esta noche seré alguien que no conozco.

 

No vine a contar pasos de astros
por agujeros sin tiempo. Vine
a contar las pelusas que condecoran
mi chaleco. No vine a hacer las paces
entre mi primera hora y la alegría
de vivir. Vine a hermanar migas reunidas
y dispersas en un solo muñequito de borrar.
No vine a cambiar de ánimo a pájaros inoportunos.
Vine a resucitar lechugas en aguas de fe.
No vine a beber el óleo sacro
de médulas místicas. Vine a apretar el fruto y sorber
por estos codos su derrame. No vine a tantear terreno
para la siembra de asteroides. Vine a revolcarme
entre matas de cebolla antes de eclipsar mi fiesta.
No vine.

acumulación

todos los murmullos se asoman a un tiempo por la aurícula
hasta que de tantas voces no quede una
la acumulación gesta el anulamiento
tras la golpiza
inflamaciones destruyen
la identidad de cada golpe
las aves no piensan por sí mismas
reunidas, persiguen un impulso que nunca será de ellas
sino de la nave que han formado

todo se diluye cuando formamos naves

la peligrosidad de las palabras radica en su poder destructivo
                        racimo
collar oleaje cardumen
ramo de flores hilado
puré universo persona
sombra luz raza
ganado lluvia anatomía
mujer muerte
                   prefiera grano
perla ola pez
flor hilo
papa todo bestia
negro blanco nada hombre gota cuerpo
persona
muerte

 

Iba por el verso magno
pero lo magno cavilaba
entre habitación y cocina
y del verso
quedó
solo palabra.

Espejo.
Sí. Espejo.
¿Espejo fragmentado?
¿Espejo siamés?
¿Espejo adoptado?
Espejo madre.
Espejo espectro esboza y descalabro.
Espejo excita extraño y descenso.
Espejo espanta espasmos.
Deshonra.
Desmemoria.
Desmantelamiento.

Fui cortando cintas
que inauguraban el nuevo vocablo.
No pude celebrar en toda la noche.
Del sueño corté tres dedos.

Del festín
obtuve condecoraciones
nunca
el fin del discurso.
En tu humor de ballena amarilla
vi desvanecer esperanzas.
Te entendía el chiste, volcán marino.
Un adelantado, dirán.

Fui cortando cintas
que inauguraban el nuevo vocablo.
No pude celebrar en toda la noche.
El espejo.
Bah.
Mi orfanato de espejos.

 

los deslindes
de los géneros literarios
siempre serán más
o menos
inútiles

la narrativa bien pudiera ser un cuadro de millet
y la poesía
la poesía un cuadro de van gogh
la deformación ocular
movimiento de las hojas una tarde sin viento
un lente para mirar lo que no es

mire usted
el sembrador de millet v/s el sembrador de van gogh

el realismo de millet no estaba hecho de realidad
como los chupetines de frutilla no están

es decir
bah
el romanticismo de millet sombreaba todo lo pastel
su máximo realismo era su romanticismo
su romanticismo era
yo diría que no hay copia posible de la siesta
pero tampoco del sembrador de millet
van gogh admiraba tanto a millet que
en su intento de emularlo deformaba
finalmente todos intentamos
millet parecerse a la definición del sol sobre la siembra
hora de siesta
van gogh parecerse a la definición de millet sobre el sol sobre la siembra

todo esto es tan inútil

es que el paisaje personal se nos antoja demasiado
y abriendo los ojos no pintamos
sólo
sólo
sólo
tergi
versamos
solos
solos
solos
pedimos modelo vivo
una roca que baile en esta noche sin fiesta
un arbusto que se cruce de piernas y apretando apretando
vacíe su corazón

Melisa Carrasco nació en Santiago de Chile en 1987. Es Poeta. Performer. Tallerista. Editora de Fractura Ediciones. Profesora en Lengua y Literatura. Licenciada en Educación.

Ha publicado: Las Plantas (2016, edición de autora y 2020 por Dendro Ediciones, Perú), La teta negada (2019, Ediciones Culturales Mendoza, y 2020 por Fractura Ediciones), La última cena de los desempleados (2020, Histeria Editorial, Valparaíso, Chile), Por qué matar la poesía (2024, Ediciones en Danza) y en variadas antologías.

Trabaja en el movimiento cultural Indeseables/ Poesía Itinerante y participa de Colectiva PAP. Colabora desde la gestión cultural en la Asamblea de Trabajadorxs de la literatura – Mendoza, Argentina.