Poemas de Albertina Lugones

Ilustración Lucio Pacheco

sábana

soñé que sonaba
un carcajada autosuficiente.
sonreís mientras
el café
rebalsa.
la ventana me devuelve
las ganas que vos no.
el salto tal vez fue
más grande de lo que pensabas.

 

tren

a dónde irán a parar tantas
chapitas de cerveza.
una tonelada de
graffitis pasajeros sobre
cosas incendiadas
casas incendiadas.
qué cansancio debe ser
ser todos los días persona.

 

vinagre

te siento aún
en la garganta
carcome cabeza
recuerdo roto
te siento aún
entre las piernas
y sin embargo
no sé bien
cómo
cuándo
dónde
quién

 

ritual de retorno

el lago desierto, respira.
se baña.
sobre la cabeza: el manto.
el ojo, cansado
el agua, transparente
arrullo de miles de gotas que
lentas
se llevan
frustración, desilusión, desesperación
dame algo que pueda usar en
un momento de transformación.
hace rato ya
que es hora de morir,
de morder hasta salir
pasado, pesado, pisado
y entonces:
absurdo momento solemne
(sin espectador)
gritar hasta agotarse
lavar hasta limpiarse
stop.
decide
parsimoniosamente juntar
las piedras húmedas
bajo sus pies
armar una escalera y
salir
finalmente
de sí.

 

catalizador

corrientes, lavalle, tucumán
hace 25 años
que no.

                memorizar las
                frases hasta
                llegar
                a la parada del 115.
                escribir.

el techo va a dejar de caerse
y ya no vas a
mirar aquel rincón
olisqueando de lejos
lo que no te
tocó.
                catalizador que
                noches raspadas
                no nos
                supieron dar.

                           salvación es
                           romper ese suéter
                           (agujereado)
                           y dejar que
                           la ceniza
                           caiga,
                           despreocupada,
      fuera
      del vaso.

Biografía

Nació en Junín en 1994. Desde el 2012 vive en Buenos Aires. Estudió artes audiovisuales en la UNA. Inevitablemente melancólica y geminanamente dispersa, escribir (al igual que filmar o sacar fotos) le es inevitable y necesario.