Poemas de Alejandro Lastra

Durante mucho tiempo
busqué el título correcto
el buen hijo
el buen amigo
el buen primo

todas valieron
es verdad
me sentí bien
conmigo mismo
y ya no me pregunté más

hacer balances
sobre lo bueno y lo malo
el día de mi cumpleaños

pensar nombre, fechas
recorrer mapas
lugares en los que amé
una plaza donde nos dimos la mano
otra vez lleno el cúmulo de amor

quizás haya alegría
en todo eso
y quizás no la haya

por eso camino solo
y me pesa la campera
el frío entra en contacto
con la piel y la sangre
genera un ardor especial

hay una gran tristeza
en el fondo de mi corazón
pero también alegría
si lo miro por un segundo
es un témpano de hielo
pero si lo abrazo, con amor,
es lo único que tengo

Los días soleados de julio
son mis favoritos
nada los perturba
nadie está triste
por la muerte de un familiar
o la subida repentina del dólar

para saber quererse
primero hay que estar en silencio

y porque no aprendí a querer en silencio
ahora no puedo tomar distancia
los árboles se ríen de tu ausencia
el sol desgarra la niebla que lo cubre
y el frío congela mis manos y mi cara

por eso cuando no estás
lleno el espacio que era de tu cuerpo
con el papel calcado de un mapa
y le agradezco a aquel poeta
que dijo que en un mundo sin cielo
todo es despedida

justo antes de que el sol se vaya
una parte de mí se oculta
se clava
en el pecho
en el vientre
donde el nervio es más sensible

y porque no aprendí a querer en silencio
escribo mensajes que no mando
camino lento para no asustar a los gatos
y hablo en voz baja
para que no me escuche nadie

empecé a tener miedo
de las cosas que terminan
y no me sorprenden
pago rápido las cuentas
y cocino siempre las mismas comidas


y porque no aprendí todavía
esa forma tan particular y elegante
que tiene tu cuerpo de decir hasta luego
voy por la calle y silbo canciones viejas
sin esperanza y sin riesgo

inclinaste tu cabeza sobre mi hombro izquierdo
mientras cerrabas los ojos
y mientras cerrabas los ojos
me perdía en el centro ese remolino invisible

como un chico que antes de caer la noche
olvida

hay dos o tres fotos que siempre te gustaron
de mi infancia

no hay mucho que esconda
en lo que ves de mí
tenes que imaginar el ruido
que hacen las olas
en medio de la oscuridad
para ver lo que pasa
en mi corazón cuando es de noche
y vuelvo a tener seis años
quizás salí de alguna de esas fotos
del 2000 o del 2001
antes de que todo se vaya a la mierda
con mis noventa centímetros y treinta kilos
solamente para escribir esto
o para ver cómo sonreís
mientras lees este poema
que siempre fue para vos

Hoy no quiero hacer nada, ver la línea de árboles
que forman el horizonte y olvidarme del color
de los árboles y las flores, olvidar y olvidar, sin miedo

a veces los ojos se pierden y es el frío y la sangre que tocan la piel
y me acuerdo algún invierno perdido de la adolescencia
las plantas son siempre jóvenes y se abren al sol para recibir el alimento
en las películas los personajes a veces se enamoran y a veces no

es una cuestión de suerte como uno elige pasar el tiempo
en las medallas no se imprimen los nombres de los campeones
y los que pierden se las sacan rápido por ira por bronca

los ciclistas andan en fila por miedo y no paran en los semáforos
porque no entienden las leyes viales, los ancianos en los geriátricos
se amontonan sobre la ventana de calle y miran pasar a los peatones
que como nosotros les devuelven alguna sonrisa mientras pasan caminando
alejándose para siempre

me parece increíble que no estemos atentos a lo que pasa alrededor nuestro
los árboles no dan cuenta del paso del tiempo y las películas casi nunca terminan bien
para saber el nombre de los campeones hay que estar en la derrota

quizás este poema no tenga nada que ver con el amor

Un documental sobre mí

a Virginia

tomábamos cerveza
mi amiga y yo
escuchando a los faunos
al lado de la pileta

la pileta que está en la quinta
de la casa de mi amigo
que puede ser en pilar
pero creo que es en derqui

y estábamos, decía, con mi amiga
criticando a todos como siempre
escuchando a los faunos
en derqui o en pilar

el sol reflejado sobre el agua
de la pileta de derqui
los eucaliptos que nos miran
los años juntos, el derroche
chicos y chicas en malla
en bikini
flores doradas abiertas al verano
como jazmines ofrecidos
en la rama del amor

y con mi amiga, estábamos, dije
criticando a todos como siempre
y mi amiga me dice alejandro
como no te va a querer la gente
la gente te ama
si sos un bombón

y mi amiga mira el sol reflejado en el agua
no nos metemos nos da mucho frío el agua fría
los chicos con los chicos en la parrilla
una chica sola duerme en la reposera
al sol
abajo del sol de la quinta de derqui

en derqui, o en pilar, las cosas son sencillas
pocas verdades
una o dos
y mi amiga mira el sol reflejado en el agua
es un almuerzo hermoso
que me ofrece
para vivir siempre en este verano

y estábamos con mi amiga
ya no me acuerdo haciendo qué
el ruido de los faunos
la chica tirada en la reposera
el sol reflejado en el agua
de la pileta de derqui

y pienso que si no escribiese
algo con esto
con todo esto que pasa
con todo esto que siento
ya no voy a escribir nada más
nunca más
-esta vez es en serio-
nada más nunca jamás
en toda mi vida
y ni el bruxismo
ni la escala personal de la tristeza
me van a dejar mentir

pero qué se yo
a dónde va todo
ahora
y bueno
ya no me acuerdo
qué estábamos haciendo
pasó la tarde entera en derqui
o en pilar
la mirada de mi amiga sostenida
en la permanente corriente de agua

Ballenas

Puedo decirte: tu silencio no es
como el de las ballenas.
Prensada, dura, nada
clavada cada palabra sobre el agua.

Puedo decir: tu nombre
tiene la calma azul de las ballenas
su luz negra: un baile de palabras.
Las ballenas son monstruos
que habitan en el mar.
Constructo de huesos
cuerpos soberbios, lágrimas
de un dios que llora.
Las ballenas, el mar
son complementos, hija y madre una
de la otra. La lluvia nunca las toca.

¿Podrías escucharme
hasta que se termine esta noche? O
como si yo dijera: no es que quiera
partir en dos mi corazón, la fuerza
quiebra el nudo, y voy
y vuelvo y me abandono
en una tierra muy lejana.
Es como buscar luz
en el fondo del mar.
Tu silencia nunca se rebaja a mi requerimiento.

No es que quiera, no pienses que yo lo hago
por eso. Imagino cuerpos
con figuras hermosas que no vi
en mi vida, son barcos esparcidos
        llevados
por el viento a la mitad de la noche.

Biografía

Alejandro nació en Buenos Aires, estudia Letras en la Universidad Nacional de San Martín y publicó “Hijo único” por editorial Patronus (2020). Es parte del espacio “Cartas para que la alegría”. Algunos de sus poemas se pueden leer en distintas antologías.