Poemas de Estela Awka

SEÑALES

Fue
tan inevitable
como el caer de las hojas.
¿Qué esperabas acaso?
Viste
al sol alejarse
morir a las flores
y a las aves huir.
¿Qué esperabas acaso?
A la vista tuviste
todas las señales.

La vanidad
te hizo creer
que podías retener
el verano.

 

SENTENCIA

Todas las noches
espero
que sea la última.

Duelen las mañanas
en la desilusión
de haber despertado.

Nadie muere de amor, dijiste.
Yo sí,
es la muerte
la que no llega
y no me atrevo
a ir a buscarla.

 

AUSENCIA

Amanece
caen las naranjas
jardín dormido.

Ave pesca
en la pileta sucia
alimento de crías.

Laurel sin flores
amarillo el gingko
huerta latente.

Pierde sentido
mirar por la ventana
no estás ahí.

 

PROMESA

Tengo que cosechar los quinotos.
De su carga
liberar al árbol
que inclinado sostiene
estrellas naranjas,
promesas de dulces.
Esta mañana
las nubes avanzan
chatas y oscuras.
Un manto
que presagia frío y nieve
y opaca los colores
del jardín soñado.
Todo se refleja
en el agua del estanque
que multiplica
el peso de la carga,
la opresión morada
de la tormenta.
Yo no quiero asomarme
a su orilla
y ver reflejada en él
mi fantasmal silueta.
Solo voy
a caminar descalza
sobre la alfombra
hasta que otra vez salga el sol
y el aroma del dulce
recién hecho
invada la casa
y el jardín soñado.

 

IRREMEDIABLE

Se retuerce y llora
el Ave Fénix
no quiere
volver a encenderse.

Desespera
porque intuye
el momento
de la chispa ambiciosa
convertirse en hoguera.

Se quema
el Ave Fénix
otra, otra y otra vez.
No puede
escapar a su destino.

Y de sus cenizas
exhausto renace
condenado a perpetuar
el ciclo de casi morir
eternamente.

 

SIN NOVEDAD

La lluvia en la ventana
craquela
la imagen del mundo
que ya estaba
descascarado
desde mucho antes
de que la lluvia cayera.

Biografía

Estela Awka nació en Buenos Aires el 18 de septiembre de 1965. Trabajó como docente en el conurbano bonaerense y actualmente está jubilada. A los trece años publicó un cuento de terror titulado “El jarrón de cristal” en la revista “Tribuna Literaria”, dirigida por Osvalda Rovelli de Riccio. Participó del taller “Bajo la araucaria”, coordinado por Clara del Valle y Gabriela Pignataro y actualmente es miembro del taller “Una pena estrordinaria” dirigido por Antonella Vulcano y Gonzalo Montenegro.