Poemas de Gastón Malgieri

Ilustración de Gabriel Carpita

*

El sueño se repite
cada noche
como el apetito de un animal doméstico

Un niño asoma en el abismo de la camilla
deja caer su mano tibia en mi pecho
y dice:
hay que decidir
si una también se va
con lo que fallece

Lleva puesta
la máscara de un pájaro inca
                      huele a tomillo
                                     y laurel
                                        tiene el color
                      de la voz de mi madre

Algunas veces
no me despierto angustiada
Sé que los otros
aún distinguen en mis ojos
                           el resplandor
de la precaria alhaja del deseo

Que puedo
                       desgarrar ciertos frutos
con el filo
de los dientes que me restan

sentir una afinidad inaudita
por la inercia del kamikaze
que se inmola
en nombre del país que lo proscribe

Estar viva
                  después de todo
no es más
que dejar de rendirse cuentas

acariciar el duelo
como la herida aterciopelada de un alce

entrar sin permiso
en los dominios del idioma paterno
y enterrar un poema
en honor a la hija
que no quiso ser decente.

Inédito

*

Decís que la industria del porno
en tanto educación sentimental
no nos ha enseñado nada respecto de la caricia

Que dos tipos hundidos hasta la médula
en la batalla de gallos del apetito
son como los trabajadores de las minas de carbón

los perturba la luz del día
el descanso que la ley les concede

no saben transmitir en otro cuerpo
la furia
                o la pasión
de la que son capaces
cuando perforan la pared húmeda
con sus manos proletarias

Ese
es el principal triunfo
de lo que llaman irónicamente
capitalismo bueno – decís

Y seguís hablando mientras yo
arranco con torpeza
el quinto botón de tu camisa

Ya no escucho
tus malabares lingüísticos
hago esfuerzos sobrehumanos
para que no percibas

mi humedad cautivada

Si pudiera pedir algunos deseos
                            ahora mismo
sería ser capaz de inventarme
un dialecto novedoso
para estar a la altura de tu encanto

disimular
la lanza que llevo incrustada en las costillas

saber
la letra de esa canción
de Aretha Franklin que dejaste
sonando de fondo

Perdí demasiado tiempo
intentando descifrar mis hematomas

Esta noche
desnudo frente a vos
que bailás
sabiendo que cualquier cosa que hagas
                        por más ridícula que sea
va a dejarme
irremediablemente a tus pies
temblando

soy como el obrero de tu fábula
esperando
que el patrón comparta con él

la plusvalía de la lujuria

Inédito

*

Solo esto puedo darte, decís
y trago la píldora
que ofrendan tus ojos
como un placebo radiante
que en su recorrido
arrasa mis órganos
volviéndome un basural
de signos ilegibles

Yo sé
fatalmente sé
que a lo que le das tu atención
no es a la impericia de mis manos
derrotadas por tu deseo

sino
a un detalle en el recorte de tu barba
en el espejo
donde soy un monstruo multiforme
que no hace pie en la saliva

Me repondré
no te preocupes

Otras veces huí de trucos similares

No intacto, eso es cierto

Nunca se vuelve a salir entero del bosque
una vez que el cuero se acostumbra a recibir
después del diluvio

el infrarrojo del cazador

la misma
infinita
sensación de desamparo habrá de repetirse
en medio de la noche

cada noche

Me aterra pensar eso

Me aterra no saber
cómo se rompe el loop
de la trampa del apetito
llevando en los bolsillos
la credencial que atestigua
que soy
que vuelvo a ser
el cachorro que todavía llora
el abandono primario

Vos
ajeno a lo que grito
hundís los dedos en el verbo
y entonces sí
me dejo ir anfibio
creyendo que al menos hoy
tu lengua prodigiosa
bastará para disimular todo el ruido del mundo.

En “El reinado de las abejas” | Ed. Camalote, 2021.

*

A mi edad no debería dejarme conmover
por tu boca que pronuncia mi nombre
como un ruego para dios ninguno

Ni vos temblar en epilepsia
cuando trazo en tu espalda
esa torpe cartografía obscena

A esta altura de las cosas
los dos sabemos cómo funciona el truco

Tenemos discursos grandilocuentes
milimétricamente estudiados
para escapar a tiempo
de ese alud que es el deseo

Aunque nuestras razones no sean las mismas

Quién sabe entonces
qué alquimia absurda
nos arrastra cada vez
hasta el estómago de este jardín nocturno
donde los insectos huyen escandalizados

Antes de dejarnos marcas
sabemos que cuando amanezca
ninguno recordará el nombre del otro

ni su perfume
ni su saliva

Que tu casa volverá a ser la cueva
donde los de nuestra especie se refugiarán
solo cuando la necesidad los acorrale

Somos conscientes de ese espanto primitivo
antes de sacarnos la ropa

Pero no estamos dispuestos
(según parece)
a abandonar la única fe
que pone nuestros ojos de rodillas
cuando el otro por fin
hunde sus dientes en la carne blanda del hombro

Inédito

*

Practicamos un sexo torpe,
eufórico
lo que teníamos en mente
incluso ese precipicio de la certeza
se desvaneció en saliva

Eso es el miedo, dijimos
y todo se volvió líquido del signo,
fragmentación
humo

De la madrugada en que quedamos exhaustos
sólo queda esa viscosidad
manchando la palabra

dos bocas
que sin pronunciar
se alivian.

El alivio. En “Animales poco útiles” – Ed. Cartografías, 2019

*

Acaté al pie de la letra
tu mandato, Lezama

Creí en la fuerza vital
de la poesía
y huí de mi madre
como de un incendio

Pero al llegar al otro lado de las cosas
entendí
fatalmente entendí
que no es de su cóncavo amparo
de donde hay que irse

La fuga
si acontece
deberá ser siempre
desde la ciénaga del padre

o lo que es lo mismo
la del maestro
la de la autoridad
la ciénaga de dios

Porque si hay huida
hay
la ley que se quebranta

y de lo que el deseoso está escapando
no es del vientre sino
de la fusta progenitora

que intenta domesticar su jadeo

Porque si hay huida también
habrá poema

y si hay poema
indefectiblemente
habrá deseo

En “El reinado de las abejas, Ed. Camalote (2021)

*

Ojalá tuviera ese coraje
que se necesita
para no sucumbir en el pantano del mundo

un tótem al que confiar
el oxígeno de las cosas que toco
cierto brillo
el don de persistir de la nicotina

Ojalá me hubiera sido dada
la gracia de bailar con mis monstruos
acariciando sus máscaras
dejándonos llevar por la cadencia
de una música de insectos

Yo
la que nunca pidió nada a nadie
yo
la de la voz inaudible
la hija huérfana de todas las falencias
entro en el inmenso tórax del bosque
a enterrar mi único gesto valioso:

dar
a otros
mi ausencia

“V”, en “Monocromø”, de próxima edición, en Kintsugi Editora, 2022

Biografía

Gastón Malgieri (Mar del Plata, Argentina, 1977).
Escritorx, fotógrafx y diseñadorx gráficx. Reside en la ciudad de Río Cuarto. Ha publicado, entre otros: Furia Garaje (Editorial Martín, 2000); Porfía (Dársena 3, 2009); Transversos  (Atarraya Cartonera – Puerto Rico, 2010),  Animales poco útiles (Editorial Cartografías, 2019), El reinado de las abejas (Camalote, 2021) y Monocrom∅ (Kintsugi Editora, 2022). Como diseñadorx gráficx trabaja actualmente para la editorial argentina Llantén. Obtuvo, entre otras distinciones, el Primer Premio en la Bienal Nacional de Arte Joven (Mar del Plata, 2006). Sus textos han sido publicados en diversas antologías,entre otras: “Antología O”, editada en Puerto Rico en 2006, y «FLOTAR, 100 poemas sobre ríos | 100 poetas argentinxs», editada en 2021 por Camalote, Argentina.