Poemas de Jimena Otoño

Qué dirán mis cosas
de mí
cuando me vaya.
Qué sensibilidad
hurgará
entre ellas
atribuyéndome
un sentido que no tengo.

Exhibidas
las sombras
que emulan ser objetos y papeles.

Cuál de todas será aquella
que me siga avergonzando aún
allá.

3er ingrediente:
Poio
La tía Lidia
le cortaba la cabeza a las gallinas
en la misma bacha
cuadrada
de cemento
con un sólo arabesco grande
en el centro
donde yo también ponía
mi cabeza
(otro arabesco)
para lavarme
el pelo
y las dejaba correr
por el pasillo
una última
cruel
carrera
fingiendo
que se le escapaban
de las manos.
Y corría
la gallina
sin cabeza
en el tan irreversible
ningún lado.

Flor de corte
Se sabe
cómo hacer florar
una rosa
para la venta.
Con hacer que acumule
912 grados,
suficiente.
Por encima de 5,2,
que se anota cada día,
un cálculo sencillo
y un sistema de calefacción
para el invierno.
Por eso siempre
está tan cara:
Hay que estarle
encima mucho tiempo.
Cuando el verano
la impregna
de desmedida tibieza
va la heladera
para que caiga
justo
en San Valentín
o en el día de la madre
y se muestre
abriéndose
dichosa
a la ocasión.

La rosa
atesora
cada grado
cada día
y no se olvida
de ninguno.
Una persona
lleva
la cuenta.

Con los crisantemos
(esa familia que son miles)
es la luz y la oscuridad,
en esa danza
lo que te da la posibilidad
de tener la flor al dente
para el día de la secretaria
y todo el año
para el cementerio.

Un día fui a cobrar un cheque a mi nombre y no me lo cambiaron porque
no me creyeron que yo era yo porque me puse muy nerviosa

Me pongo el guardapolvo
y no me veo
maestra
y, con la lapicera,
no escritora.
No quiero hilar más fino.
Ya sé
que nunca sé
qué soy.

Biografía

Nació en el Hospital Posadas en Haedo el 1ro de mayo de 1981. Docente alfabetizadora, maestra de escuela primaria. Instructora de kung fu y tai chi chuan, costurera, cocinera, actriz, poeta.