Poemas de Marina Petersen

Entumecimiento

De a poco todo

vuelve a la

normalidad

donde descansa

la muerte

vuelve a crecer el pasto

un telón de fondo es extrañar

sin darnos cuenta

dejamos de pasar

por esos lugares

que el sol nunca toca

pero

cada tanto

recordamos que

caminamos sobre huesos.

Eclipse

Allá

los bordes y sus relieves

del abedul

cuelga

un conejo de tela

protección o

recuerdo

acá

prendo un fuego

de lo que sea que da vida

y la vida

sopla

como un lobo

caen sobre mí

hojas huérfanas

nada queda en pie

salvo la polar entrega

de los astros.

Bajo el sol

Ordeno sábanas viejas

en el patio las ventilo

las estiro bajo el sol

a las almohadas

las golpeo unas contra otras

yo sé

que no todas las cenizas

se parecen

que las que descansan

en la estufa

nada tienen que ver

con el cuerpo de mi padre

yo me recuerdo parada

hace nueve años en la pradera

donde mi papá adolescente

aprendió a volar

el peso de una caja negra

a la cual miraba como a

la Piedra Rosetta

y el peso del polvo gris

que se depositaba

como un yunque

resistente a cualquier brisa

sobre el pasto y las piedras

bajo el sol de invierno

yo recuerdo el calor rojizo

en mi cara

como lo siento ahora

mientras golpeo almohadas

que huelen a quema

y a lo que quedó

del cuerpo de mi padre

todo va hacia su

materia primordial

y ver algo

no significa

que lo entienda.

El cordero

Aún no puedo olvidar esa

víspera de año nuevo

en la que recorrimos con mi padre

la ruta más allá del Club de Planeadores

girasoles en la banquina

y en la distancia

hacia la izquierda

una línea de eucaliptos

que se adentraba en el campo

como una flecha

ya no llovía

la tierra húmeda

el aroma a bosta y pasto

entraba por las ventanillas

en ese día estival

los perros nos recibieron

en el puesto

detrás un corral desolado

una señora de pulóver

traía un poco de invierno

dentro de la casa

olía a leña

pan caliente

leche tibia

en el corazón de la vida diaria

una mesa de madera 

sobre la que descansaba

en una bolsa de arpillera

aquello que sería

entrada la noche

nuestro alimento

pero ahí era

despojo que vaciaba

ese hogar de todo

rastro de calor.

Ofelia

Con sus flores moribundas

como carteles de neón que luchan

por no apagarse en las mañanas

y ella ya muerta

pareciera que los nenúfares

buscaron refugio en sus enaguas

y la ayudaron a avanzar

a tapar acaso su locura

ya nimia

arrastra aún su belleza

como un iceberg

en un arroyo estancado

solo recordarán

que fue un bello animal

y habitó el mundo

en el que las flores

estaban vivas como ella

no inventó nada

morir, moriremos todos

pero su cabello flotando

como una corona enlazada

con ondulantes perlas florales

parece fluir

como una gota más

quizás llegue al mar

en otro tiempo

porque ahora

la encuentran, la lloran

como llora una japonesa

frente a un altar de piedra

con el manojo de incienso

agotado entre las palmas

bajo la nieve

que cubre su espalda

y todo aquello que no se mueve.

Necochea

Soy muy pequeña

para entender el arrastre

de los sedimentos, la erosión

de las piedras y la geología

llama mi atención

que en esta ciudad

donde todo es de arena

crezca pasto

y luego me sorprende

encontrar debajo

tierra común

mientras hacemos una tumba

para el gorrión

que encontramos muerto

soy demasiado pequeña

para entender.


Plantar

Adentro de mi mano

algo late además de mi sangre

la calma

pequeñas piñas

sobre la tierra

que retiene el calor del sol

el futuro sabe:

cada cosa necesita

de algo que lo sostenga

hacer el pozo

lo suficientemente profundo

para olvidar que todo

tiene raíces

es lo más difícil.


Biografía

Marina Petersen nació en Tandil, en 1982. Vivió por todos lados, viajó por otros tantos. Vive en Tandil desde donde dirige la editorial artesanal “Pinos Oscuros Edizines”. Su primer libro “Asia/Desde” fue publicado por la editorial tucumana Falta Envido, seleccionado a través de una convocatoria abierta. Hizo talleres de escritura con Patricia Ratto y Natalia Litvinova, y clínica de obra con Carlos Battilana y Laura Forchetti. Lleva adelante el proyecto “Poesía y Vinitoh”, un perfil de instagram y podcast, en el cual marida vinos con libros de poesía. Es parte del colectivo poético “La Piedra Y El Corazón”, que motoriza la poesía en voz alta en el Centro de la Pcia de Buenos Aires. Está por salir su segundo libro.