Poemas de Tame Canteros

No sé cómo decirlo

te amo hasta y estamos somos vos y yo teqiero una taza quizás o un pozo negro de sales dulzura sos vos mirando esta estrella

te amo somos puente cruzando un suspiro una especie de barco con alas llegando a un país

te amo dice mi estómago un caramelo bailando entre deseos amor soy para vos la mesa tiembla vos cayendo en mis pechos

te amo en un parque lleno de niños y perros y vos conmigo corremos ¿qué me importan los jazmines caídos? te amo un baúl alojando el recuerdo

te amo hay una mariposa a punto de posarse en mi hombro amor no te des vuelta pero sabemos el amor vuelo ligero y absorto

te amo escribir sin renglones un trampolín hacia la pista de hielo patinamos amor el corazón late llamas ardientes de deseo

te amo es el filo de tijeras cuchillos y dagas como el soplo amor un abril de hojas violetas la vuelta manzana y una palabra aguda susurrada en mi cuello

te amo el amor llueve y florece el huracán esta tarde destruye los muros una danza de olas un pájaro del norte volando hacia el sur

te amo sos la arena pasando entre mis dedos no te vayas el mar es esta casa vos y yo amor nadando el blanco lacio pelo que dejaste entre las sábanas

te amo el cuerpo desmesurado vos y yo en la cima amor tedeseo volcanes de misterio olvido cómo es hablar sólo respiro amor te amo

te amo, te amo…

Mundo extraño

Estaba lista para nacer. Era tan sencillo permanecer en una bolsa de agua.

Un mundo líquido, inofensivo como después sabría que es el insecto si no se lo molesta.

Y yo ahí, flotando caliente, lista para la teta, para caerme de la bici, para bailar un lento, para aprender a escribir un poema.

Nací y todo el líquido que me rodeaba desapareció y hubo cada vez más cosas sólidas.

Había agua, por supuesto, pero ahora el mundo se poblaba de juguetes, montañas, zapatos.

También había cosas invisibles. Me decían que se llamaban aire, miedo, amor, verdad.

Un mundo muy extraño para mí, y sin embargo estaba lista.

Puedo decir que mal no me fue, entre tanta piscina de tesoros y chatarras.

Y crecí, hubo risas y lágrimas, conocí lo opuesto a la verdad, subí y bajé por superficies amables y hostiles.

Rompí juguetes, compré y tiré muchos zapatos, al final me gustó el punk, que se baila muy distinto al lento.

Igual yo seguía convencida de que estaba lista y de que lo estaba haciendo bastante bien.

Vivir, digo. Me salía bastante bien, con más o menos líquido a mi alrededor.

Una mañana de febrero, el sol se metió por la persiana y me acordé de que además había cosas inmensas y lejanísimas.

Y yo estaba lista, también, para recibir su calor y su luz. Abrí la ventana.

Mientras tomaba el café, una corazonada me regaló una imagen.

Vos creciendo dentro mío, incipiente canto de un sol en mi vientre.

El sol más cálido y luminoso, del que no me separaba ninguna distancia.

Una misma cosa, unida desde el comienzo, una separación como destino.

Yo lista para ese destino. Nunca estuve lista para vos.

Primer hogar

cuando fui niña

construía casas donde fuera

debajo de la mesa

adentro de la cuna de mi hermana

abriendo las puertas del ropero


era preciso improvisar uniones

entre elementos que encontraba por ahí

y el mueble que había sido invadido


recuerdo con especial asombro

una que construí

entre los rosales, uniendo ramas con telas

formando paredes débiles


el techo precario dejaba pasar

los rayos de sol

me habré hecho de manteles, sábanas y cortinas

a todos los debió haber

atravesado alguna espina


gusanos hormigas abejas

se habrán posado sobre sus hilos

la trama debió haberse

alterado

algún agujero

probablemente le hayan hecho


sin embargo

yo me recuerdo feliz

la fragancia de las rosas

lo cubría todo

El pétalo incaible (Halley Ediciones, julio 2023)

Campo abierto

me dijeron andá, queda por ahí

no hay carteles

o los que hubo

la naturaleza o el hombre

los destruyó

quizás sólo los corrieron de lugar

para que me confunda

para que vaya para otro lado

para que me lo pregunte:

¿a dónde voy?


caminé largo rato

arriba las nubes

me esperanzaban

cosa que buscaba

cosa que aparecía

cosa que evitaba

cosa que se desvanecía


en cambio abajo

la cosa brava

el yuyo molesto

la espina del cardo

los tobillos fastidiados

raspones en la piel

y el talón duro

porque a veces piso mal

o me apuro no sé para qué

y alguna piedra me llevo por delante


quiero ver jazmines

pero hay polvo

quiero ver hojas verdes

pero hay hojarasca

quiero ver agua

pero hay tierra seca


así anduve largo rato

mirando arriba mirando abajo

la mente alada

en cualquier parte

hasta que un pocito

en el suelo árido

me bajaba la mirada a la llanura

y me dolía el cuello

de tanto arriba y abajo

en este campo

entonces miraba alrededor

y no había nada

sólo yo andando

un paso tras el otro

¿persiguiendo qué?


¿y el árbol?

¿dónde está?

andan diciendo que siempre

hay un árbol

bien anclada la raíz

al suelo milenario

el árbol anciano

con el que fundaron este campo

viejo viejo y que igual

sigue creciendo

¿dónde está el árbol?

si le hablo, ¿me escuchará?

¿y el jazmín?

si veo uno en la nube

le voy a pedir que baje

que me llene el rostro de pétalos

que venga un bichito al menos

un bichito que me zumbe

al oído mientras sigo caminando

quién sabe adónde


voy a seguir hasta la noche

dicen que el campo de noche

es como soñar arriba de un techo

un día voy a construirme una casita

en este campo

echarme allá arriba en el techo

recordar el camino andado

y dejarme llevar

soltarlo todo

que la nube más solitaria de la noche

me ponga a soñar

en donde más le guste

Oleaje

cada nota en tu voz

una pequeña ola

cantás palabras de tus mundos

de arena hamacas y pelotas

¿a qué isla llegará

tu canto, niño?


entra el agua a tus oídos

te ahogás en sonidos

de sirenas peces y soles

armás una ronda

de piedras y en el centro

dejás tu huella


en el aire los bichitos

adivinan el salto

que estás pronto a dar

ahora los colores

ya no son pasteles

se saturan se contrastan


tu voz se agrava

porque te visitan ya

otros mares

de olas que bailan

hasta la oscuridad

los días novedosos

las voces tentadoras


te zambullís niño

mientras la canción de cuna

te aburre y ya no dormís

la nueva ola

te mantiene despierto

atento en cada esquina


doblar puede ser

una aventura peligrosa

una tarde en donde las

agujas del reloj

florecen y salen olas

por la manguera del vecino

por los caños de desagüe


sin buscarlo

cantás niño

el mar del porvenir

ya se presiente

aplastás fuerte la almohada

con tu cabeza aturdida

no buscás salvavidas

lo que viene es

simplemente inevitable


de un soplo

la noche se hace día

la humedad ahora

ya no es baba en tu almohada

es la savia

de tu cuerpo

aprendiendo tu cuerpo


hay olas hasta en la orilla

hay olas en el viento

jugás temeroso intrigado

a todo lo que te proponen

aunque no conocés las reglas


a lo mejor, pensás,

hay algo en la especie

que conoce el secreto

una suerte de mar universal

desbordado de preguntas


ya no buscás la sortija

en el carrousel

ahora mirás

desde un caballito

cómo un mundo se aleja

se disuelve

y en el frenesí de la ola desconocida

te entregás

a lo que viene


y lo que vino

fue tan fugaz que apenas

tuviste tiempo

para guardar alguna foto

un libro, la frase subrayada

del libro salvador

el refugio de las tardes

el café y el corazón roto


lo que vino fue como una danza

de pájaros en una playa

pájaros volando bajo el mar

olas entre las nubes

el olor del agua que fue lágrima y risa

hielos en el vaso del exceso

semen en la cama del exceso

cursos de agua en otros países

los idiomas que hablaste

las tormentas los glaciares el rocío


las lluvias te mojaron la ropa la casa

arrugaron tus manos

cansado y agradecido

caminás hasta el mar

un mar de olas invisibles

el charco de tu historia


te sentís añejo inmenso poderoso

avanzás lentamente

hacia la orilla

tu pie se levanta

mirás hacia atrás

y luego hacia delante

con toda la fuerza de aquel niño

pisás el charco

se salpica el cuadro de tu vida


todo importa y nada importa

ves la ola frente a vos

es tu momento

te sumergís

Biografía

Tame Canteros nació en Merlo, Pcia. de Buenos Aires, Argentina, el 4 de noviembre de 1986. Su sensibilidad artística la ha inducido a transitar diversos caminos de expresión y creatividad: dibujo y danza en su infancia, diseño, fotografía, locución y narrativa en su adultez. Sus cuestionamientos por la condición humana y su constante búsqueda del sí misma, la han acercado a la filosofía, el psicoanálisis, la astrología y el tarot. Escribe poesía desde el 2019 y desde el 2020 participa del taller que coordina Osvaldo Bossi. Algunos de sus poemas fueron incluidos en la antología Antimanual para poetas libres, proyecto llevado a cabo en diciembre 2022 con sus compañeros/as de taller. El pétalo incaible (Halley Ediciones, julio 2023) es su primera publicación individual. Actualmente reside en Palermo, ciudad de Buenos Aires. IG: @desirer.sur.mer Mail: hertamesis@gmail.com