Entrevista a Gabriela Cabezón Cámara

Entrevista a la escritora Gabriela Cabezón Cámara.
BOMBUCHAS. Una reseña de “Cuaderno para brujas”, de Pamela de Battista

I. Recuerdos que mienten un poco
Año 1987 o 1988, mes de febrero, domingo al mediodía.
Poemas de Kari L. Ardizzone

mi madre dijo que iba a matarse
a los cincuenta
también solía decir
que se iría de casa
Satrapía y otros poemas. Por Javier Roldán

ayer mataron al tío de mi alumna
de un tiro en la cabeza
y desde que me enteré
pienso en ella que es
malhumorada y bocona
y en todo lo que hago
Rayo fuerza. Por Ezequiel Bados

Rayo fuerza
Me desintegro,
como una llovizna, diáspora;
como una selva sin dientes que se traga
al mono en su remolino.
Reseña de “Tierra de sombras” (2019) de Fabián Domínguez

La historia puede escribirse de distintas formas. En Tierra de sombras Fabián Domínguez eligió un lugar (Campo de Mayo) y un puñado de personas para contarnos la última dictadura, sus métodos represivos, la evidente planificación del terror, la amplitud de sus objetivos.
Acción y pensamiento en Dios de monoambiente (2018), de Marcos Vieytes, por Juan Rearte

Una noche de otoño se estrenó por primera vez una película en el Festival Bazofi. El festival coordinado por Fernando Martín Peña es un evento a contracorriente en la larga pesadilla macrista.
LA PARADOJA. Breve recorrido por la poesía de Carlos Héctor Trejos Reyes

Carlos Héctor Trejos Reyes (Riosucio, Caldas, 1969), hijo de Esteban Alonso Trejos y Lilia Miriam Reyes. El menor de 12 hijos, al igual que Gonzalo Arango, de quien hereda acertada y peligrosamente la misión nadaísta de “no dejar una fe intacta ni un ídolo en su sitio”
Rinocerontes. Por Andrés Pedro Alvarado

Ayer vi una escuadra de tractores, grúas, palas y aplanadoras mecánicas. Era de noche y
comenzaban su faena sobre una calle desolada. De pronto pensé que iba a ver rayos y
que aparecería frente a mí un hombre del futuro, como en Terminator.
Pero apareció mi padre, muerto entre los vivos.
Tenía el torso desnudo y una damajuana de vino.
Miraba lo incierto, el presente, con ojos que rasgaban el futuro.
TELAS, por Graciela Batticuore

Se las regalaba un amigo del padre que trabajaba en la fábrica textil de la vuelta de la casa, justo doblando la esquina. Pascual, se llamaba, y una vez al año las llenaba de retazos de sedas que le habían dado a él, también de regalo, en cantidades, por ser un buen obrero decía su mamá. Antes de Navidad solían ir a saludarlo a la casa, que estaba en San Martín, pasaban juntos un buen rato, en familia. Acostumbraban llevarle otro obsequio típico: una bebida, un pan dulce, algunas frutas secas. Después del café y de la charla compartida, Franca las llevaba a su mamá y a ella al cuartito del fondo donde guardaba las telas. Abría las puertas de un viejo ropero colmado de géneros, los esparcía sobre la mesa y las invitaba a elegir: podían llevarse los retazos que quisieran, todos los que les gustaran, decía, era lo mismo dos, tres, seis o siete piezas de género. A la señora le daba igual porque tenía demasiadas pero para ellas era día de fiesta.